Estrategia oficial: resistir hasta los dólares del FMI

25 marzo, 2019

Esperan 5 días de dura batalla con mercados hasta que comience, desde el lunes próximo, una constante mejora en la oferta diaria de divisas. Para el equipo económico, la estrategia para campear el nuevo capítulo de la crisis financiera es simple: habrá que aguantar una semana más. Eventualmente, dos. Luego, la oferta de divisas comenzará a crecer, y las armas que tendrá el Gobierno para enfrentar al díscolo mercado serán más fuertes. Y en ese momento, aseguran, la situación cambiaria se estabilizará al menos por varias semanas; y habrá más tranquilidad para diseñar los próximos pasos. Los fundamentales. Los del tiempo político que deberían llevar al macrismo a las próximas elecciones. Pero antes se deberá trabajar en las próximas dos semanas, especialmente en los cinco días hábiles que comienzan a transitarse hoy.

El análisis que se hace en el Gobierno sobre que lo sucedió la semana pasada es simple. Se cree que los movimientos en contra del peso tienen que ver con contingencias internacionales y no con un análisis particular con lo que sucede en la Argentina. Se descarta que haya situaciones políticas internas que hayan influido negativamente. Se niega que el ofuscado discurso de Mauricio Macri en el CFK del jueves pasado haya operado en contra y haya traído intranquilidad en los mercados. Se habla más de cómo se invirtió la curva de tasas en Estados Unidos (algo que no ocurría desde 2007) y de una potencial recesión en ese país. Se muestran informes internacionales, donde se relaciona la decisión del a Fed de no subir más los intereses este año y una sola vez en 2020, como un factor que podría anticipar una caída en los niveles de actividad en EE.UU. y de un contagio posible a Europa. Que esto derivó en ventas masivas de activos en todos los países emergentes, y que en relación con el resto de los mercados, Argentina no fue esta vez de los más castigados. De hecho, se muestran gráficos, donde se consigna que la lira turca y el real brasileño sufrieron el viernes más que el peso argentino.

Desde el equipo económico se considera además que en jornadas como las del jueves y viernes no tiene sentido ir contra la corriente y pelear para fortalecer el peso; sino que para no perder puestos de competitividad en las exportaciones locales, es mejor dejar actuar a los mercados y acompañar las depreciaciones de las monedas de los países emergentes. Más si la devaluación arrastra al real. Dicen en el Palacio de Hacienda que esta posición es una enseñanza que surgió de la crisis durante 2018. Y que habiendo aprendido, no es bueno retrasar correcciones en el mercado local con intervenciones y manipulaciones ficticias de la moneda local, ya que luego el mercado se cobra con creces el sostenimiento de un valor del peso que no coincide con las pantallas de Excel de los operadores globales.

Sobre el tipo de cambio, y el cierre cercano a 41,8 del viernes (BNA), también hay una mirada oficial optimista. Se compara ese valor con el precio que el dólar llegó a tener en septiembre, con lo que no habría una sobreactuación de los mercados, sino más bien una corrección necesaria a partir de la inflación y la mencionada situación internacional. Y que los operadores saben que hacia delante se debe esperar una mayor oferta de divisas, que puede extenderse más allá de la cronológica llegada de los u$s9.600 millones del FMI para subastar diariamente hasta fin de año, y la demorada liquidación de parte de la cosecha. Se suma en los cálculos oficiales un tercer factor: el superávit comercial que mostrará el país este año que generará no sólo ingreso de dólares sino además que no haya que aportar divisas para cubrir rojos entre importaciones y exportaciones.

Mientras se llega a ese puerto (no tan lejano según la expectativa oficial), el BCRA continuará profundizando el programa monetario contractivo con la tasa de Leliq como bandera y faro, aún a riesgo de desandar el camino contractivo que se vivió al comienzo del año y que ya genera algunas críticas dentro del propio gabinete y la coalición gobernante. “Peor sería salir a explicar una corrida dramática”, afirman desde la Casa de Gobierno, donde se le da la derecha a la estrategia de la entidad que maneja Guido Sandleris.

Desde el sector privado se espera incluso que la entidad profundice el escenario de lucha y que las tasas de las Leliq comiencen a reflejarse en otros instrumentos. La agencia Consultatio habla directamente de la posibilidad de que el Central “tome alguna medida para mejorar el canal de transmisión de la política monetaria y hacer que la tasa pasiva de referencia (la tasa Badlar), que es la que realmente importa para las decisiones de portafolio de los inversores, acompañe la suba en la tasa de Leliq.

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