El BCRA compró más reservas y ajustó la tasa para limitar la baja del dólar

15 enero, 2019

El Banco Central adquirió US$50 millones, el máximo diario que se autoimpuso, y favoreció la mayor mejora en la oferta de pesos en un mes; busca generar condiciones para un nuevo equilibrio

El dólar volvió a operar débil ayer al cerrar en mínimos del día y con franca tendencia a la baja -solo hubo un intento de rebote-, pese a que el Banco Central (BCRA) elevó hasta el tope autoimpuesto sus compras de divisas en procura de tonificar la cotización y evitar que tome una mayor distancia del piso de la zona de no intervención oficial, que viene perforando desde hace tres días.

El billete, que había arrancado en alza y alcanzado un máximo de $37,21 (+0,87%) en el segmento mayorista, se mantuvo ofrecido tras la subasta en la que la entidad que conduce Guido Sandleris compró por primera vez US$50 millones (el máximo previsto) a un precio promedio de $37,1310.

Esto lo llevó a bajar a $37,05 para la venta mayorista una hora después y a cerrar el día a $37 (promedió $38,06 la venta al público), en una rueda de negocios representativas ya que se operaron US$719,5 millones, el mayor volumen en lo que va del año. Así, si bien el dólar mayorista subió 10 centavos respecto de los $36,90 de clausura del viernes, mantuvo inalterable en un 1,2% su distancia con el valor de $35,4510 que es el piso de la zona de no intervención.

Su inalterada debilidad, pese a las crecientes intervenciones, pareció convencer a las autoridades del BCRA sobre la necesidad de relajar levemente las condiciones monetarias del mercado, lo que se deja adivinar por la expansión de $23.000 millones que vía Leliq permitió en la jornada, inyección a la que hay que agregar unos $1900 millones que puso en la calle por la compra de dólares del día.

Se trata de la mayor mejora neta en la oferta de pesos en un mes, en un contexto de ajuste a la baja de la tasa de interés (perforó por primera vez el nivel del 58% anual y quedó en 57,80%), algo que podría estar indicando que el BCRA, según interpretan los analistas, busca acompañar la demanda del mercado de un nuevo equilibro entre dólar y tasa, aunque sin descuidar su meta de expansión monetaria.

“La expansión monetaria por dos vías que vimos hoy sin dudas luce consistente con alguna decisión de darle aire a la baja de tasas”, analizó el economista Eduardo Ganapolsky, de la consultora Proficio Investment.

“Puede ser una señal para dar más liquidez y ayudar a generar las condiciones para que las tasas acentúen su baja. Habrá que ver en las próximas ruedas”, observó, cauto, Hernán del Villar, de Alpha.

“Todo parece indicar que el BCRA está reaccionando a lo que percibe como una mejora de la demanda de pesos y tratando de quitarles un poco de atractivo a las inversiones en pesos para ir calibrando su impacto en el dólar”, interpretó el estratega de Consultatio José Echagüe.

Para María Castiglioni, directora de C&T Asesores Económicos, lo que el BCRA intenta es “dosificar la presión revaluatoria que sufre el peso, en un contexto caracterizado por la mejora de clima en los mercados del mundo, que favorece las apuestas a los emergentes, y un vuelco en las expectativas locales, dado que el mercado percibe que se pasó de una marcada escasez a un excedente de dólares”.

La economista cree que lo que guía al mercado ahora es la creencia de que este excedente de oferta de dólares “bien puede sostenerse dado la holgada posición financiera en divisas con la que cuenta el Tesoro y una demanda local estructuralmente anestesiada por la recesión y la caída de ingresos”.

Condiciones del mercado

Al dólar mucho más ofrecido que demandado se llegó por “tasas de interés muy altas que desalentaron la dolarización de carteras, abundante oferta de dólares trigueros, merma en la demanda de dólar turismo y cierta relajación de la ansiedad electoral”, describió el economista y consultor Federico Muñoz.

En estas condiciones, el BCRA no solo aumentó por segunda rueda consecutiva la compra de reservas (y la llevó al máximo que se autoimpuso por día), sino que además operó para generar las condiciones para obtener ayer la séptima baja consecutiva de la tasa, que en dos semanas cayó un punto y medio.

Esta caída, de 30 puntos básicos en la jornada, pareció esta vez ser buscada por el BCRA, al aprovechar el espacio ganado en materia monetaria para renovar Leliq por $176.100 millones, cuando vencían unos $193.250 millones, lo que deriva en la expansión monetaria antes mencionada y reforzada por la compra de reservas.

Para los analistas, la baja de tasas solo tendría impacto en el dólar si se acentuara notablemente en los próximos días, algo que no ven posible en función de las obligaciones monetarias que asumió el BCRA y los desafíos inflacionarios que enfrenta, en un contexto de nuevos y fuertes ajustes tarifarios, dispuestos por el Gobierno.

“En la actual dinámica de mercado, solo una tasa poniendo proa hacia el 40% anual podría volver a colocar al dólar cerca del centro de la zona de libre flotación”, teoriza Ganapolsky.

La receta para controlar el dólar

Bandas cambiarias
A partir de octubre, el Banco Central fijó una banda cambiaria que marca los límites (piso y techo) entre los cuales el dólar flota sin que intervenga la entidad monetaria.
Margen de intervención
Si el tipo de cambio supera el margen superior, el BCRA interviene en el mercado con la venta de hasta US$150 millones diarios. Si perfora el límite inferior, el BCRA podría comprar hasta esa cifra, aunque en el último acuerdo con el FMI se autolimitó a US$50 millones diarios.
Actualización
Los límites de la banda se actualizan de forma diaria al 2% mensual, que es la inflación estimada por el BCRA para el mes. Así evita que el dólar pierda competitividad.

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